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Sexualidad consciente: De la sensación a la sensibilización

SEXUALIDAD CONSCIENTE – Tantra y Gestalt

¿sensación o sensibilización? [1]

Seamos conscientes de ello o no, una buena parte de nuestra personalidad, de nuestra identidad y de nuestra autoimagen está arraigada en el sexo y cómo nos percibimos a nosotras mismas, a nosotros mismos en cuanto que seres sexuales. El sexo nos confirma, además, nuestra energía y nuestra potencia, y por ello se asocia de manera consciente o inconsciente) a la presión y a la necesidad de cumplir con el fin de demostrar nuestra verdadera valía.

El sexo aporta satisfacción a nuestros cuerpos, a nuestras almas, a nuestra inteligencia, a nuestra creatividad y, por encima de todo, a nuestro amor, tanto a nuestro amor a nosotrxs mismxs como a nuestro amor a los demás. El sexo no es la única vía de acceso al amor, pero si estas teniendo sexo o lo quieres tener, entonces bien puedes aprovechar el sexo hasta sus últimas posibilidades.

Para el hombre

Para que el hombre se relaje en el sexo, es preciso animarle a que deje la idea que él, como hombre, es el responsable al cien por cien de la calidad de la experiencia sexual común, ya sea esta muy buena, bastante buena o insatisfactoria. En vez de cargar con la responsabilidad general de la relación sexual, el hombre puede aprender a estar en el sexo, simplemente; intensamente presente, en el aquí y en el ahora, y explorar un estilo de sexo más relajado en el que no interviene el cumplir, el esfuerzo ni la tensión.

Para la mujer [2]

Nos dedicamos a seguir a la mente, que tiene sus ideas concretas sobre como debe marchar el sexo, en lugar de sintonizar con la sabiduría del cuerpo y escucharla

Eliminando la meta se elimina la tensión. Al explorar un nuevo estilo de sexo, resulta muy útil trasladar nuestra consciencia del “hacer” al “ser”. El primer paso para aliviar la presión de cumplir (el hacer) es eliminar lo que consideramos como meta. En general, la meta del sexo es el orgasmo. Esta meta del orgasmo es lo que produce la presión. Cuando hacemos el amor, nuestra intención y nuestro esfuerzo deliberado se dirigen a conseguir ese fin último, un clímax de placer intenso y potenciado que sólo dura unos breves segundos.

En un canal de televisión en Reino Unido se emitió hace poco una encuesta sobre lo que más lamentaban las personas en su lecho de muerte. Siete de cada diez jubilados británicos (tanto hombres como mujeres) se lamentaban de “no haber follado más”. Aquellas personas se estaban muriendo con el deseo de haber tenido más sexo en sus vidas

Exploración y vulnerabilidad

Cuando empiezas a explorar el sexo, es posible que salgan a relucir viejas heridas, recuerdos e inseguridadesde la infancia. Es mejor que no intentes reprimir ni pasar por alto ninguna dificultad ni inseguridad sexual. Estate abierto a ti mismx y deja que surjan tus sentimientos, expresando todas las lágrimas y vulnerabilidades, ignorancias, inseguridadeso confusiones.

Vivimos para las sensaciones; ansiamos tener sensaciones. Siempre estamos buscando sensaciones nuevas; toda nuestra vida  es un esfuerzo constante por alcanzar sensaciones nuevas. Pero ¿Qué es lo que pasa? Que cuantas más sensaciones buscas, menos sensible te vuelves, pierdes la sensibilidad.

Aunque parezca paradójico, se pierde la sensibilidad por las sensaciones. Entonces, pides más y más sensaciones, y ese “más” mata más tu sensibilidad. Entonces pides más todavía, y llega por fin un momento que todos tus sentidos quedan apagados y muertos. Tantas oportunidades para adentrarse cada vez más en el mundo de las sensaciones, acabas perdiendo la sensibilidad.

Son dos cosas distintas. Si pides sensaciones, estarás pidiendo cosas; acumularás cosas. Pero si pides sensibilidad, lo que tendrás que trabajar serán tus sentidos, no las cosas. No tendrás que acumular cosas. Tendrás que profundizar tus sentimientos, tu corazón, tus ojos, tus oídos, tu nariz. Deberás profundizar todos los sentidos de tal modo que se vuelvan capaces de percibir lo sutil [3].

Exploración y vulnerabilidad

Un efecto secundario significativo del estímulo excesivo es que el pene se vuelve cada vez menos sensible. Cunata más sensación recibe el pene, menos sensible se vuelve. Lo mismo puede decirse de la vagina. El efecto repetido de la frotación del pene dentro de la vagina (o en la mano, durante la masturbación desensibiliza tanto pene como a la vagina.

Los movimientos repetitivos de entrada y salida producen fricción entre los tejidos, y la fricción genera calor y una carga. Después del sexo, queda en el cuerpo un residuo de tensión. Esta tensión se va acumulando con el tiempo hasta que, por fin, el pene se queda sutilmente sobrecargado y más correoso, y por tanto, menos sensible y menos perceptivo. El pene en sí pierde vitalidad y conciencia interiores, desdesu raiz a la misma cabeza radiante. Se olvida de su caracterdeslizante, suave y flexible que le permite moverse hacia arriba y ahacia debajo dentro de la vagina, exactamente igual que una serpiente. 

La pérdida de la sensibilidad ante la intensidad del estímulo, sería cómo encender una cerilla en la oscuridad. En este caso es cómo una explosión; pero si hacemos lo mismo a plena luz del día, apenas resulta perceptible. A más sensación, menos sensibilidad, y a menos sensación, más sensibilidad.

Así que parte del trayecto que proponemos transitar tiene que ver con sintonizar con la sabiduría del cuerpo y escucharla a través de sensibilizarnos desde el cuerpo, emoción y mente.

[1] Diana y Michael Richardson, Orgasmo tántrico para Hombres. Hacer del amor una meditación, Editorial Gulaab
[2] Diana Richardson, Orgasmo tántrico para Mujeres. El poder de la energía sexual femenina, Editorial Neo Person
[3] Osho Enseñanzas tántricas, La nueva alquimia para encenderte.

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